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El Sexo como Adicción

“Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios”

1 Cor. 7:20

Introducción

 El tema de la adicción sexual con sus diversas derivaciones, ha dejado de ser un tema de poca incidencia que afectaba la vida de algunas personas o parejas. De hecho, muchos psicólogos están convencidos que es una tema de tal proporción que puede afectar al bienestar emocional y sexual de millones de hombres, mujeres y niños, convirtiéndose así en un tema de salud pública.

En cuanto concierne a la dinámica de la pareja, probablemente estaríamos hablando de la causa número uno de ruptura matrimonial, al menos en parejas jóvenes o de mediana edad. Desgraciadamente aunque es un tema que afectará sobretodo a personas no creyentes, no en pocas ocasiones se deslizará en el seno de la iglesia, afectando también al desarrollo espiritual de la persona creyente. Probablemente la propagación masiva de este trastorno esté vinculada a la revolución tecnológica en la que nos hallamos inmersos. La tecnología no sólo es el vehículo que afecta nuestra forma de entender la intimidad, sino que llega incluso a definir nuestros valores en sexualidad.

El sexo se ha convertido en un producto accesible como jamás antes en la historia, sobretodo ante una generación que vive inmersa en el consumo. El acceso a la pornografía, asumido de forma ingenua como anónimo, en cualquier momento del día, en todo lugar y a bajo coste económico ha conducido a un record de consumo nunca antes registrado.

Las nuevas tecnologías han permitido obviar las barreras del miedo, la culpa o la opinión ajena que constituían con frecuencia obstáculos a su uso. También por desgracia, se han levantado las barreras de la edad, la cual permite a muchos adolescentes y aún niños, acceder a contenidos sexuales que interferirán con un desarrollo sexual sano.

Para poder entender la complejidad de la temática sexual, debemos considerar, los diferentes aspectos que se hallan involucrados:

  • Estamos hablando del sexo como un negocio altamente lucrativo, a nivel de economía global. Probablemente pueda mover una economía superior al comercio de armas o al de drogas en el mundo. Sólo en España la prostitución mueve alrededor de 50 millones de euros al día.
  • Cabe tener presente asimismo que en la actualidad, el sexo como tal, es definido en matices existenciales e incluso religiosos.

Por una parte, para muchas personas, “el sexo es vida” – y probablemente la única vida que conocen; es decir la sexualidad otorga un sentido de trascendencia y vitalidad, que casi le confiere un sentido de culto.

Por otra parte, se da una sobrevaloración del “sexo como generador de placer”, y todo vale en aras de poder experimentarlo. La sexualidad emocional y aún la recreativa han quedado claramente relegadas.

Como generación nos creemos más libres en nuestro margen de actuación y toma de decisiones que otras generaciones anteriores. Pero, a la vista de los resultados, se observa que la pérdida de convicciones y valores, nos ha convertido en seres mucho más fáciles de manipular ante los estímulos que provocan cambios neurológicos asociados al placer en nuestro cerebro.

  1. DESCRIPCIÓN CLÍNICA DE LA ADICCIÓN SEXUAL

Las personas llegan a la adicción sexual por diferentes caminos. En multitud de historias, habrá existido una estimulación temprana y disociada de la sexualidad, por parte de un adulto o de un niño mayor. Dicha experiencia sexual no se correspondía con el desarrollo evolutivo, a nivel emocional o intelectual. Por lo tanto, quedará en el niño la impronta de la excitación y del placer.

En otras ocasiones, habrá existido una exposición fortuita o buscada, pero de forma continua a través de los años, a la pornografía, lo que ha conducido a visualizar cada vez imágenes más impactantes y que incluso más adelante podrá conducir a la prostitución.

Finalmente, en otras personas, la soledad, el aislamiento o la incapacidad para mantener relaciones íntimas satisfactorias, les hará contactar de forma compulsiva con lugares de alterne, de masajes eróticos o citas online con prostitutas.

La adicción sexual suele eclosionar casi siempre cuando la persona es sorprendida en su trabajo o por su pareja, al encontrar almacenadas en el ordenador, imágenes de alto contenido pornográfico.

1.a       Características componentes de la adicción sexual:

  • La persona vive haciendo del sexo, el eje más importante de su vida. De tal forma que su existencia está centrada en el deseo o apetito sexual excesivo y absorbente (horarios, motivaciones, energía).
  • Hay actos y conductas impulsivas que conducen a la consumación inmediata del apetito sexual. Estos actos son incontrolados y no premeditados. Se pierde la libertad de acción y se entra en un deseo irrefrenable (con alteración de las constantes fisiológicas tales como sudoración, alteración del ritmo cardiaco, ansiedad…).
  • Se da un placer narcisista inmediato, a breve plazo (orgasmo, sensación de dominio). Cuando se satisface el deseo se produce un alivio de tensión, un apaciguamiento o un cese del malestar psicológico previo.
  • Repetición del acto impulsivo, con intervalos no muy prolongados. De hecho, suele haber una lucha por el control, pero las conductas sexuales impulsivas suelen ser cada vez más frecuentes y de mayor implicación.

Aunque no sólo la persona queda afectada, sino también su entorno de pareja y laboral:

  • Paradójicamente, la vida sexual de la pareja se empobrece, debido a la existencia de un sexo tan mecánico en el adicto. Así que, suele haber falta de deseo o incluso de disfrute. Lo que se ha venido a llamar, Anorexia Sexual.
  • Sentimientos de culpa y aún de vergüenza y de fracaso por la vulnerabilidad que se experimenta.
  • Descenso en la autoestima.
  • Desconcentración en el rendimiento laboral, que puede conducir incluso a la pérdida del empleo.
  • Efectos creados en la pareja al descubrirse: Desvalorización, rabia, dolor, sentimiento de engaño, deseos de romper la pareja.

1.b       Tipos de personalidad predisponentes Sobresalen entre los adictos sexuales, las personas con ciertos trastornos de personalidad, tales como: personalidad narcisista, personalidad asocial, personalidad psicopática, personalidad esquizoide y personalidad con trastorno límite.

Un denominador común de estos trastornos sería el aislamiento afecto, social y existencial con que estas personas suelen vivir.

Como señalaba anteriormente, puede haber personas con antecedentes de abuso o molestia sexual en la infancia o en la adolescencia. Esta experiencia se dio disociada totalmente del amor. Algunos psicólogos valoran la adicción sexual, como una consecuencia del stress postraumático sufrido en estas acciones.

Incluso personas, que han experimentado períodos de estrés intenso (algunos divorcios de los padres, abandonos, violencia, maltrato) en su desarrollo y que han obtenido a través de la adicción sexual, una gratificación emocional y un cierto confort.

Finalmente señalar que hay personas sin una clínica clara, pero que compensan a través de la adicción ciertos déficits existentes en su funciona- miento psíquico.

Personas con una historia de rechazo en sus relaciones sentimentales. La adicción permite no sufrir el rechazo; al contrario, la persona vinculada a la adicción siempre “esta ahí”, ya sea con un clic o previo pago de una tarifa convenida.

Personas que conciben la relación sexual como una relación de poder. De hecho, les cuesta relacionarse sin dominar. Usan el dinero para hacerle realizar a la otra persona un servicio, que siempre implica seguir reteniendo el poder y nunca entregarse.

1.c       Mecanismos de defensa usados en las adicciones sexuales

  • Disimulación u ocultación del trastorno adictvo. Muy parecido a la sexualidad adolescente, se vive de forma furtiva. Cuando el cónyuge duerme o está ausente, cuando se tiene que viajar, etc.
  • Negación: Se miente o se le quita importancia. A veces aparecerán en el propio dispositivo electrónico, videos o descargas pornográficas que no serán asumidas o se notará en el gasto injustificado de algunas facturas.
  • Racionalización: Se dirá que todos los hombres lo hacen, que se tienen unas necesidades, que no hay nada malo. Que se pondrá remedio; de hecho suele haber una historia de intentos de resolución y recaídas.

1.d       Su comportamiento es similar al de otras adicciones

  • Se necesita progresivamente, un estímulo más potente, para que produzca el mismo efecto.
  • Cuando se intenta abandonar sube el nivel de ansiedad. Dándose dificultades emocionales y fisiológicas.
  • A pesar de ser presentado a nivel visual o auditivo, en lugar de por la boca o por la sangre, la adicción sexual estimula los centros del cerebro responsables del placer, de forma rápida y dramática aumentando la producción de dopamina –un neurotransmisor asociado con la excitación sexual y la adicción tóxica-.

Además se segregan otras sustancias químicas como: la adrenalina, endorfinas, testosterona y serotonina. Al llegar al clímax sexual, también se producen hormonas relacionadas con la sexualidad como la oxitocina y la vasopresina.

  • Por lo tanto, podemos concluir que la química del cerebro queda alterada, como si se tratara de una droga de diseño. Las fases que se siguen son: novedad, excitación y relajación o descarga (incluso a menudo orgasmo).
  • En la visión narcisista y egocéntrica que moldea la conducta de todo adicto, la vida acostumbra a girar en torno a la adicción. Desde una modificación de hábitos, negligencia de responsabilidades, conductas de riesgo legal o laboral.
  1. LA ADICCIÓN COMO PERVERSIÓN DE LA SEXUALIDAD SANA

2.a       La Sexualidad expresa un amor comprometido con un proyecto de pareja.

Son ingredientes de esta sexualidad sana:

  • La celebración de la sexualidad insertada en proyecto de pareja.
  • El consentimiento libre y sin manipulación de ambos participantes.
  • La coigualdad.
  • El respeto, entendido como la falta total de degradación, violencia o humillación
  • La confianza, que llega a una total trasparencia.
  • La seguridad.

Esta es probablemente la diferencia más importan- te entre los seres humanos y el resto de animales, en sus vivencias sexuales. La sexualidad humana no está exclusivamente al servicio del instinto de reproducción, ni del principio del placer.

2.b       La adicción sexual conduce a la percepción de las personas como meros objetos del deseo y del placer.

Obviamos la dignidad de todo ser humano y convertimos a las personas como objetos de consumo para ser cazados o dominados. El adicto sexual se convierte a menudo en un depredador sexual, donde a través de todo el ritual que ha establecido en la búsqueda o selección de la mujer experimenta cual el cazador, una gran excitación. En absoluto hay una conexión en su corazón con la otra persona o una relación personal.

Todo ello conlleva la pérdida en las personas deseadas de su dignidad esencial, como huella de la imagen de Dios que está en ellas.

De hecho, el adicto sexual deja de interesarse en absoluto por el bienestar de la otra persona, centrándose de forma narcisista exclusivamente en él: su propia excitación y su propia experiencia del placer.

2.c       La persona que entra en una adicción, pierde el principio de libertad, quedando sometida a un esquema mecanicista de estímulo-respuesta.

Sus respuestas no son libres, sino activadas por estímulos, dejando de existir elecciones voluntarias. Paradójicamente el propio adicto se convierte el mismo, en un objeto de su propio sistema.

2.d       La adicción sexual puede conllevar conductas de riesgo.

  • Provoca una pseudointimidad. Desde perder interés por todo el contenido sentimental de la intimidad, hasta conocer nuevas personas o como anteriormente he mencionado, llegar a un déficit de interés sexual por la pareja. De hecho, la adicción sexual llega a ser potencialmente muy dañina para una sexualidad sana, al provocar una simplificación de la conducta sexual.
  • Algunas personas se sienten tan culpables, frustrados y derrotados ante la obsesión que les provoca la adicción, que piensan en el suicidio como una forma de escapar a tanta presión y culpa.
  • Se borra la línea entre la realidad y la fantasía. Es difícil situar la línea después de pasar in- terminables horas inmersas en la virtualidad.
  • Se buscan estímulos cada vez más excitantes: violencia, relaciones sadomasoquistas, y pornografía infantil.

La forma como las mujeres y los niños son expuestos en la pornografía, favorece la explotación sexual y posibilita el abuso.

  1. PAUTAS PASTORALES EN LA SANIDAD DE LA ADICCIÓN SEXUAL

Hay pautas generales, que sirven para cualquier intervención en adicciones y otras que son más específicas para este trastorno:

  • Tratar la adicción como un hábito pecaminoso o como un trastorno psicólogico. Mi propuesta siempre es trabajar con un modelo integrativo, donde no sea una cosa o la otra, sino ambas. Y si es posible buscar la derivación profesional o pastoral, cuando proceda.
  • Será muy importante la discreción y la confidencialidad, para que la persona no sea objeto de comentarios, ni se la estigmatice aún cuan- do ya esté recuperada.
  • Ser finalmente consciente de la Contratransferencia (reacción emocional inconsciente que se produce al escuchar la historia de la persona tratada) por parte del pastor o consejero. Los temas de sexualidad muchas veces producen actitudes que no ayudan a la sanidad. Por ejemplo, será imprescindible para la persona que desee ayudar un equilibrio y un autocontrol sano en temas sexuales.
  1. PAUTAS ESPECÍFICAS EN LA SANIDAD DE LA ADICCIÓN SEXUAL
  • Conectar la sexualidad inapropiada con la santidad. En la actualidad se hace imprescindible definir y concretar el concepto de fornicación, ya que para muchas personas sólo implica prostitución. Es más, la pornografía, la sexualidad virtual, los masajes sexuales o incluso el sexo oral son vistos como un mal menor porque no hay una relación personal o sentimental.

Hay textos claves en las Escrituras, como Rom. 6:12-14 o Hebreos 13:4 entre otros, donde con mucha claridad se exponen las conductas sexuales inapropiadas como contrapuestas al propósito de santificación que Dios tiene para sus hijos.

  • Persuadir a la persona a que abandone la negación.

A nivel terapéutico, se establece como primer paso sacar al adicto sexual de una actitud de negación, y de esta forma enfrentarle a una enfermedad que hasta entonces era invisible.

Si el trastorno no es visible, nunca será tratable. El abandono de la negación, conlleva la confesión o verbalización sincera, lo cual supone el principio de una conducta responsable.

  • Iniciar un proceso de recuperación o arrepentimiento.

Cambiar de dirección, asumir en el fondo de su alma el mal que se ha hecho a si mismo y a los demás.

Asumir responsabilidad por sus actos y dejar de culpar a los demás.

Entender que la salida de la adicción será a lo largo de un proceso, donde desgraciadamente habrán recaídas.

Limpiarse de todo el material nocivo y dificultar el acceso a los instrumentos que han servido para la adicción.

  • Rendir cuentas. Hacer un pacto de honestidad y trasparencia. Recuperar la libertad que ha quitado la adicción a través de un pacto voluntario, a ser siempre veraz. Repasar las recaídas, aprender de ellas y ajustar el programa de sanidad.
  • Entender que la adicción sexual compromete el principio de la libertad.

Toda conducta adictiva compromete aquel principio de libertad, que resulta esencial para el comportamiento maduro de todo ser humano, y es un principio cristiano por excelencia. Como muy bien se expresa en Gál. 5:1, “Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de la esclavitud”.

  • Recuperación de una sexualidad integrada La adicción sexual ha provocado una disociación, es decir se ha separado totalmente su sexualidad del esto de su ser. La reconstrucción de la persona finalizaría con un cambio de paradigmas respecto al peso y lugar de la sexualidad, en su vida.

De estar considerada como un ídolo y un absoluto, a ser sometida a la soberanía de Dios y servir para expresar el amor comprometido. Será imprescindible que la persona aprenda a reeducar los ojos y las miradas (Job 31:1). También eludir ciertos ambientes o incluso cambiar de amistades que le inducían al consumo sexual.

Sería importante incluir a la pareja en terapia, para reconstruir la intimidad (confianza, seguridad, honestidad) y constatar que la sexualidad ha deja- do de ser narcisista y sirve para expresar vivencias y sentimientos. En definitiva, que su satisfacción es tan importante como la de la persona amada.

De hecho el mejor lugar de terapia y sanidad profunda siempre ha sido y sigue siendo el propio matrimonio.

Autor: Josep Araguàs Reverte. Es Licenciado en Psicología Clínica por la Universidad de Barcelona, Máster en Psicología (Terapia familiar) por la Universidad de Andover – Newton, EE.UU., y postgrado en Terapia Familiar por el Cambridge Family Institute, también en EE.UU. Ejerce de forma privada la Psicología, en áreas como: la psicología clínica, terapia de pareja y familiar. Esta actividad la desarrolla junto a una amplia labor como ponente en conferencias y seminarios por toda España. Además, es colaborador en diversos programas de radio y televisión relacionados con temas de divulgación psicológica. Ha publicado numerosos artículos relacionados con su profesión. Vive en Arenys de Mar, Barcelona.

FUENTE: Revista IDEA Nº 3 (2017) – Alianza Evangélica Española.

 

 

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marco
marco
4 years ago

Excelente información. La mayoría de hombres tenemos ese síntoma y algunos se salen de control.
saludos

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